
EL SALÓN DEL DESPROPÓSITO
Es triste que tras varios años un Salón del Cómic se vaya degradando.
Yo crecí con el Salón del Cómic de Barcelona. Me aficioné a este medio gracias a esta feria que hoy por hoy se ha convertido en algo que no reconozco.
En este último salón por ejemplo, las exposiciones no podían cumplir menos mis espectatibas.
Las de Jim Lee o Alex Raymond tenían destinadas un espacio vergonzosamente pequeño mientras otros espacios como el de videojuegos era desproporcionado.
Algunas conferencias sólo tenían por objeto llenar el vacío de un programa pobre. Salvo algunos encuentros con autores como Carlos Giménez o Mike Mignola, de las que quedé encantado.
En conclusión, espero que el año que viene, la organización mejore estos desajustes. Sino, ya pueden ir quitando la etiqueta de "Internacional" ya que hoy por hoy es una sólo una feria provincial.